Industrialización Vs. Prefabricación

ARTICULO DE VALEN GÓMEZ JÁUREGUI – Director de Tecnología de Producción de Habidite, publicado en el Periódico de la Construcción GREMIOS en Octubre del 2008.

Desafortunadamente, aún a día de hoy se siguen confundiendo dos conceptos similares pero diferentes: prefabricación e industrialización. Para entender cómo y cuándo surgió el nacimiento de la industrialización de la vivienda (o de la edificación en general), sería conveniente discernir claramente las diferencias entre estos dos términos. […]

Es una paradoja pero, lamentablemente, el término prefabricación sigue teniendo una connotación despectiva, lo cual ya adelantaba el diseñador y arquitecto autodidacta Jean Prouvé, cuando decía que lo que se califica como prefabricado acaba asimilándose a edificio provisional. Y decimos que es contradictorio porque la prefabricación conlleva, en la mayoría de los casos, un aumento de calidad, perfeccionamiento y seguridad.

Por su parte, el término industrialización, que sí que está reflejado en cualquier diccionario, es de acepción bastante más amplia. Se podría definir como el proceso productivo que, de forma racional y automatizada, emplea materiales, medios de transporte y técnicas mecanizadas en serie para obtener una mayor productividad. […]

Creemos importante recalcar estos conceptos porque desde hace muchos años se vienen utilizando estos términos impropiamente. De hecho, no es extraño toparse con expresiones tan contradictorias como:

-  Prefabricados a medida (contra el concepto de que la prefabricación es en serie).

-  Edificios prefabricados in-situ (contra el concepto de que in-situ sólo se realiza el montaje)

-  Prefabricación artesanal (contra el concepto de que ha de ser en fábrica y en grandes cantidades)

-  Estructura singular prefabricada (contra el concepto de que ha de ser modular y genérica, no única) […]

De sobra es conocido que la industrialización, tal y como hoy la conocemos, comenzó en Inglaterra en el siglo XVIII para extenderse por todo Europa y más tarde alcanzar al resto del mundo. […]

No seria hasta el final del S. XVIII cuando se empezó a vislumbrar la posibilidad de industrializar la construcción; en Europa, mediante la construcción de puentes y cubiertas con hierro fundido, material que sería después aplicado a la elaboración de pilares y vigas de edificios; y al mismo tiempo, en Estados Unidos, mediante la construcción de edificios de tipología “Balloon Frame”, constituidos por listones de madera provenientes de fábrica y ensamblados mediante clavos fabricados industrialmente.

Habría que esperar hasta finales del S. XIX para que se redescubriera el uso del hormigón (que apenas se había empleado desde los romanos) que aplicado junto con entramados de alambres constituía una materia prima ideal para prefabricados. Tal es así que en 1891 se prefabrican las primeras vigas de hormigón armado para la construcción del Casino de Biarrítz. Curiosamente, un par de años antes, en 1889, aparecía en EE.UU. la primera patente de edificio prefabricado mediante módulos tridimensionales en forma de “cajón” apilable, ideada por Edward T. Potter.

Como paradigma de todo lo explicado en párrafos anteriores, encontramos el caso de las viviendas modulares industrializadas, actualmente muy en boga gracias a proyectos como el del “Hotel I-Sleep” desmontable, de Luis de Garrido, recientemente inaugurado en la localidad zaragozana de La Muela, la “Torre Dinámica” de David Fisher (rascacielos giratorio de Dubai realizado en base pastillas fabricadas en planta) o el proyecto Habidite de Alonsótegi y Magallón. En algunos de estos casos se ha llegado a hablar de “edificación prefabricada” cuando, realmente, debería denominarse “edificación industrializada” o “fabricada”, pues el producto va totalmente terminado a la obra. La comparación más obvia sería la realizada con respecto a la fabricación de trenes; un tren nunca será prefabricado, puesto que los vagones están totalmente terminados en fábrica, pero se han de ensamblar sobre la vía durante su primer montaje. Del mismo modo, un módulo de vivienda está construido íntegramente, con la única salvedad de que, por sus dimensiones y dificultad de transporte, ha de montarse en obra junto al resto de módulos ya terminados. Estaríamos hablando, en ambos casos, de fabricación industrializada, no de prefabricación. […]



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2 respuestas a Industrialización Vs. Prefabricación

  1. Francisco Z. Lantos dice:

    ¿ES POSIBLE LA INDUSTRIALIZACIÓN Y EL SISTEMA DE PREFABRICACIÓN DE LA CONSTRUCCIÓN, Y HASTA QUE PUNTO NOS INTERESA?

    Cuando una idea técnica en una civilización tecnológica, donde la industrialización y la tecnología ocupa el centro de interés, y en casi todos los campos de nuestras actividades ha alcanzado un alto nivel de desarrollo, y el problema de la industrialización de la construcción y el sistema de prefabricación sigue siendo cuestión y tema de discusión y con pocos resultados prácticos, es señal de que tiene que existir un error en el principio, en la idea misma del tema. No obstante, también es verdad que nada puede ser enteramente malo, y basándonos en experiencia de estos últimos 50 años de tanteos, no seria inútil enfrentarse seriamente con este problema y olvidarse de intereses creadas y de falsas y anticipadamente atribuidas ventajas que, posiblemente debido a los resultados que la industrialización en otros campos de la industria ha logrado, influyen en los profesionales con poca experiencia.

    Haciendo esto, tenemos que admitir que una parte de la construcción, tal como ventanas, puertas, viguetas y bovedillas de forjados, ladrillos tanto de muros de carga como de tabiquería con tamaños más grandes o pequeños, las tuberías de instalaciones de agua, luz y alcantarillado, losas de suelo, etc., en mayor o menor grado, ya estaban prefabricadas. Perfeccionar este sistema, proyectando racionalmente en modulación para que los elementos que componen los edificios fueran más repetitivos y menos variados, lo encuentro correcto y esto es lo que en realidad ha dado resultado y que es aplicado por las empresas constructoras que controlan con seriedad la economía y por eso prosperan. Todo el mundo sabe hoy que la prefabricación de grandes elementos constructivos en una fabrica que no sea a pie de obra, por el transporte, sale más cara que su realización tradicional, por eso este sistema sólo es competitivo, en grande construcciones, donde el gasto de montaje de una fabrica a pie de obra puede ser absorbida por el ahorro que este sistema proporciona. Así, la ventaja de uno u otro sistema depende de muchos factores, entre los que tenemos que incluir el grado de industrialización, el precio de mano de obra, las condiciones climáticas etc. de cada país donde se realcen las obras, y parece que el empleo de la prefabricación está más bien justificado por razones sociales y humanas que económicas, ya que no es lo mismo trabajar a la intemperie en climas fríos que sí este es benigno, y en países con un alto desarrollo tecnológico y de mano de obra cara como donde existe un alto grado de paro y la mano de obra es barata.

    Este enfoque nos demuestra que el sistema de prefabricación ni es nuevo ni justifica este mito que se creó alrededor de el, y si queremos sacar ventaja de esto tenemos tenemos que tratarlo con su justo y merecido valor, y liberarnos de falsas ilusiones y de los milagros que algunos le atribuyen y espera de ello.

    Sí este es el caso de la prefabricación, poco tenemos que esperar del éxito de la industrialización de la construcción porque la construcción de un edificio es muchísimo más compleja que la de cualquier maquina o producto industrial, sean estos coches, aviones, barcos vagones, etc., todos estos propicios para la industrialización y justamente esto es lo que justifica los éxitos de desarrollo de sus correspondiente tecnología.

    Por ejemplo, un edificio de muchas alturas exige una estructura independiente de la de las paredes de su envoltura y la de los espacios interiores con distintos tamaños y tipos de habitaciones resultados de las funciones especificas de cada caso. ¿Como se podrían preparar los muros divisorios con las instalaciones colocadas en su interior, con los acabados de sus superficies que en un lado pueden tener azulejo y en otra pintura u otro tipo de revestimiento, y que encaje perfectamente con los otros muros y entre los forjados existentes y también acabados con pavimentos abajo y revestimientos de techo? Esa exactitud sólo se podría realizar sí los materiales de construcción de cierto tipo de paneles de chapa como se usan en la construcción de grandes barcos, aviones, etc. cuyo costo sería muchísimo mayor que el sistema tradicional de construcción que es infinitamente más sencillo, más flexible, más adaptable a las justas necesidades del programa y da más posibilidades de crear un ambiente de hogar respetando las condiciones climatológicas, costumbres y tradiciones sociales y culturales de cada lugar. Podría enumerar infinitos ejemplos contra la utilidad de la idea de la industrialización de la construcción, pero el malestar que siento sólo de pensar de ello, me basta para que, sin ningún riesgo, pueda afirmar que insistir en su aplicación es el más grave error que algunos obsesionados han inventado, y un camino muy engañoso porque crea una falsas ilusiones para resolver el mayor problema de nuestro tiempo, el enorme volumen de construcción que el desenfrenado aumento de la población del mundo nos exige

    Si queremos realmente enfrentarnos con esta nueva y nunca experimentada demanda de construcción, que la enorme y anormal expansión demográfica significa, tenemos que adaptarnos con nuestras técnicas a las hechos y circunstancias presentadas por este fenómeno, u eso, como está ocurriendo principalmente en los países técnicamente subdesarrollados, donde lo que únicamente va sobrar es mano de obra, sólo nos quedará el sistema tradicional de construcción, que, aunque en nuestra civilización tecnológica para muchos suena atrasado, es demostrable que para la construcción esto sigue siendo lo más apropiado, lo más económico y también lo más rápido.

    Madrid 15 de abril 1985
    Ferenc Z. Lantos Dr. Arquitecto

    Este 24 años pasado demuestra la valides de mi teoría sobre este teme ya que la aplicación de nuestras tecnologías en practica no es mayor ni son más avanzadas que existían en aquellos tiempos, por lo que he decidido incluirlo en el próximo numero 15 de la revista MENSAJE de mi Cetro de Investigación.

    Madrid 22 de julio 2009.

  2. Este artículo está equivocadísimo. La prefabricación no conlleva la fabricación en fábrica. Cualquier elemento prefabricado es aquel conformado fuera de la obra, ya sea artesanalmente o industrialmente.
    Y tampoco hace falta que la prefabricación sea en serie. Puede ser una prefabricación a medida, hecha fuera de obra, adaptada a la obra q se vaya a realizar, para colocarse directamente en ella.

    El artículo habla de la confusión entre ambos términos, y también contiene errores bastante obvios.

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